La Navidad, y todo lo que entraña, nos recuerda que hay esperanza y futuro para el mundo.
La Navidad no es una fecha de un festejo más en el año. La Navidad en realidad empieza mucho antes del 25 de diciembre, en nosotros. En la Navidad tenemos oportunidad de reflejar el intrínseco Amor sin límites y sin pretensiones.
Navidad nos recuerda que hay un rumbo y que la humanidad vale la pena salvarse.
La Navidad nos recuerda humildemente que Dios nos ama y que Su amor es eterno.
Si no celebráramos la Navidad, sería necesario que inventáramos otra fecha para celebrar el amor incondicional de Dios, la entrega incomparable de Jesús, el tierno amor de María y la sencillez y humildad de los pastores y los reyes magos.
La Navidad, aunque se celebre de manera distinta en el mundo, en todas partes ofrece una pausa para reflexionar, para demostrar amor y para que recordemos nuestra fragilidad.
Niños, sonrisas, perdón, sinceridad, emoción, desinterés, contribución. ¿Qué otra cosa podría ser? Es Navidad.
Las esferas, el árbol, los adornos y la cena de Navidad no serían nada si no tuviéramos a alguien con quien compartir todo eso... o no quisiéramos compartirlo.
Las campanas de Navidad anuncian la llegada del Amor y el comienzo de una nueva era, tanto en el mundo como en nuestro corazón.
12/11/2010
11/15/2010
Meditaciones
Últimamente han llegado a mis manos varias revistas con artículos que mencionan las ventajas de la meditación. Tal vez porque la situación ahora lo exige. Los momentos tranquilos, de relajamiento, muchas veces no llegan solos. Debemos buscar a diario la oportunidad de pensar en todo lo bello que se nos escapa por encontrarnos preocupados.
Para nosotros los creyentes, un versículo de la Biblia nos ayuda a empezar uno de esos momentos de meditación.¿Qué tal empezar un momento de meditación recordando lo que dice este versículo?
- Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. (Filipenses 4:8, NVI)
Y esta es otra lectura que llegó a mis manos:
La pradera de la meditación
Voy a caminar contigo por una hermosa pradera de la meditación en el Cielo. Esta pradera no es como ninguna de las de la Tierra, ya que para cada persona que camina por ella, la pradera cobra vida de una forma particularmente atractiva.
Al principio, parece una pradera verde que se extiende hasta donde llega la vista. La hierba es perfecta, pero no parece tener nada de particular. Aunque es relajante, sé que quieres ver algo más.
Das el primer paso en la pradera, y ves que a tu alrededor empiezan a brotar unas florecillas hermosas que se abren a la luz y sus pétalos tiernos y suaves tiemblan con la brisa. Las mariposas revolotean y bailan sobre las flores. Ahora oyes el relajante susurro de un arroyuelo que corre por la pradera, bailando y saltando por encima de piedras y guijarros. Un poco más lejos, un venado que corre con gracia.
No es más que el comienzo de la escena que cobra vida. Le prestas más atención y ves más. Aunque la pradera rebosa de vida, todo en ella es relajante. Puedes echarte a dormir, caminar por el arroyo, o correr por el campo. Haz lo que te apetezca. Este es tu rinconcito del Cielo para que lo disfrutes ahora mismo.
2/07/2010
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Bienvenidos, amigos, a nuestro pequeño rincón
Ya sea que hayan llegado a este blog por haber recibido una invitación que les enviamos por correo, o que hayan llegado por casualidad, les damos una sincera bienvenida.
¿Por qué "amanecer en el alma"? Porque a cada noche oscura, le sigue un amanecer. Porque el alma también tiene la oportunidad de empezar de nuevo tras una triste experiencia, porque con cada día, Dios nos ofrece la oportunidad de empezar de nuevo. A los que buscan la luz de Jesús, les espera siempre un amanecer.
¿Por qué "amanecer en el alma"? Porque a cada noche oscura, le sigue un amanecer. Porque el alma también tiene la oportunidad de empezar de nuevo tras una triste experiencia, porque con cada día, Dios nos ofrece la oportunidad de empezar de nuevo. A los que buscan la luz de Jesús, les espera siempre un amanecer.

