Al tratar de recordar lo más destacado del año 2008, me viene a la mente la crisis económica mundial. Se ha hablado tanto de ese tema que no voy a repetir todo lo que muchos han dicho. No hablaré de un castillo de naipes que se derrumba, sino de lo segundo que me viene a la mente después de pensar en la palabra «crisis».
En toda crisis las personas con fe cuentan con una especie de bálsamo que los ayuda a salir adelante. Piensan en lo que tiene valor y que no se puede comprar: en la fe, en la familia, en el apoyo de un ser querido. ¿Qué se conserva cuando se han perdido riquezas? ¿En qué nos apoyamos cuando se nos han quitado las muletas de los bienes materiales?
A mi juicio, todo ser humano debe hacerse alguna vez la pregunta de cómo hallar amor perdurable, auténtica felicidad, paz interior y una razón para vivir. A pesar de que cada uno perciba la vida a su manera, si somos sinceros, un creyente cuenta con la fe y la esperanza. Esto no es solo para después de la muerte. Ahora mismo, en esta vida terrenal, posee un caudal de riqueza espiritual que una vez adquirida no se puede perder.
Y ahora que llegamos al final del 2008 y pensamos en resoluciones, en reflexiones de fin de año, es un buen momento para hacer una pausa y ver nuestra vida como una obra que no volverá a repetirse y que bien vale la pena poner todo nuestro empeño en que salga bien. Las decisiones acarrean consecuencias. Todos queremos tomar buenas decisiones para que nosotros y nuestros seres queridos seamos lo más felices que sea posible o, en caso de crisis, hallar consuelo y apoyo espiritual. El énfasis exclusivamente en lo material siempre deja una sensación de vacío.
Ideas de lo que podríamos proponernos para el año que viene:
Aprender algo nuevo o perfeccionarse en algo que ya se ha empezado
Dar (tiempo, atención, amistad, etc.) algo que no sea material
Dejar huella en alguien que no pueda devolver el favor
Actuar bien
Procurar atender la salud
Estrechar lazos con familiares y amigos
12/17/2008
Felicidad
«De cuantos nos rodean, los únicos que serán verdaderamente felices son los que han buscado y encontrado cómo servir». Albert Schweitzer.
«El más importante entre ustedes será siervo de los demás».
La Biblia, Mat 23:11, (NVI)
«El más importante entre ustedes será siervo de los demás».
La Biblia, Mat 23:11, (NVI)
En Navidad, poema de Edgar A. Guest

Traducción publicada en Reflexiones, año 2000
Cuando el año toca a su fin el hombre se hace más amable;
en las Navidades se muestra siempre más afable.
Se acuerda más del prójimo que en meses anteriores;
la risa de sus hijos compensa sus fatigas y sinsabores.
Es menos egoísta que en cualquier otra fecha;
el espíritu navideño lo embarga y renueva.
En Navidad el hombre es más generoso y tierno;
es más servicial, pues lo impulsa el amor fraterno.
Por un tiempo se olvida de intereses mezquinos
y no busca otro pago que la sonrisa de un niño.
Se esfuerza por el prójimo, y a mí me parece
que en Navidad es más como Dios quiere.
Si tuviese que pintar el retrato de un hombre, yo esperaría
a que venciera egoísmos y odios con los que nada ganaría.
No quiero pintarlo mientras trabaja y sólo piensa en el dinero,
en largos y pesados días en que se pone a sí mismo primero.
No cuando hace muecas de disgusto o desprecio o dolor.
Lo pintaría en Navidad, cuando está en todo su esplendor.
Los hombres están en lucha consigo mismos y son incomprendidos,
y hay días en que su lado malo al bueno deja chico.
Mas en Navidad la bondad los rige y de sí mismos se olvidan,
abren el corazón de par en par y se dejan de insidias.
Yo diría que en Navidad el ser humano se acerca
a lo que el Supremo Creador ha dispuesto que sea.
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¿Por qué "amanecer en el alma"? Porque a cada noche oscura, le sigue un amanecer. Porque el alma también tiene la oportunidad de empezar de nuevo tras una triste experiencia, porque con cada día, Dios nos ofrece la oportunidad de empezar de nuevo. A los que buscan la luz de Jesús, les espera siempre un amanecer.
¿Por qué "amanecer en el alma"? Porque a cada noche oscura, le sigue un amanecer. Porque el alma también tiene la oportunidad de empezar de nuevo tras una triste experiencia, porque con cada día, Dios nos ofrece la oportunidad de empezar de nuevo. A los que buscan la luz de Jesús, les espera siempre un amanecer.

